jueves, 13 de enero de 2011

Una de zombies

Existe el problema, cuanto te enfrentas a hablar de una serie, de dejar aflorar tus prejuicios y acaben por determinar el resultado final de tu comentario. Eso es lo que me puede pasar hoy, pues ponerme a hablar de The Walking Dead cuando aborrezco los zombies es una tarea harto insoportable. Pero el éxito de la serie merece aunque sea un comentario, por escueto que sea.

"The Walking Dead" narra la historia de una Apocalipsis zombie y sigue a un grupo de supervivientes, liderados por el policía Rick Grimes, que viaja a través de los Estados Unidos tratando de poner sus vidas a salvo. Rick es un ayudante del Sheriff de un pueblo de Georgia que estuvo en estado comatoso durante la irrupción de la plaga. Aunque el leit motiv de la serie -cuyo episodio piloto está dirigido y escrito por Frank Darabont, director de Cadena Perpetua- sea el terror  zombie, la narración se centra más en las relaciones entre los personajes, su evolución y comportamiento en las situaciones críticas. De hecho, quizás sea ésta la parte más interesante de esta primera temporada que ha contado con siete capítulos, ya que las escenas de zombies, aunque impactantes por la buena labor de maquillaje, carecen de la garra y la acción que se esperaba de ellas. Vamos, que son de una lentitud exasperante.

Aunque a mi, particularmente, no me gusta, hay que reconocer la buena mano de Darabont para bucear dentro de las motivaciones humanas, así como de todo el equipo técnico que consiguen que los zombies parezcan “reales”. También hay que reconocerle que ha llegado para llenar el único vacío que quedaba en la televisión: ahora, realmente podemos decir que hay de todo en la pequeña pantalla (tenemos musicales, dramas, comedias, de vampiros, de niñatos pijos, de mujeres, de hombres,… y, ahora, de zombies). Y, a juzgar por el éxito que ha tenido, ha cubierto un vacío bastante grande. Veremos a ver si el número de fans son suficientes para alzarse este domingo con el Globo de oro a la mejor serie dramática, al que está nominada. De momento, sus miles de seguidores están de enhorabuena: la serie contará con una segunda temporada de trece episodios que empezarán a emitirse en octubre.

miércoles, 12 de enero de 2011

Elegante perfección


Cuando me enteré de que Julian Fellowes, iba a escribir y producir una serie sobre una familia aristocrática de principios del siglo pasado y los entresijos de su envidiosa y soberbia servidumbre, me imaginé una especie de Gosford Park (maravillosa película por cuyo libreto Fellowes ganó un Oscar) pero de 6 horas de duración. Enseguida la boca se me hizo agua, emocionado ante tal posibilidad.

Cuando por fin se estrenó (en el Reino Unido, pues aquí todavía tendrá que esperar quien quiera verla por televisión), una cosa quedó bien clara: el cine británico sigue siendo único a la hora de ambientar tiempos pretéritos. Muchos son los ejemplos, pero en el último año hemos tenido dos especialmente que sirven como botón de muestra de la indudable profesionalidad de los británicos en este ámbito: El discurso del rey y la serie que hoy nos ocupa, Downton Abbey.

Estamos en Inglaterra, 1912. El Titanic acaba de hundirse y esto trae cambios inesperados a Downton Abbey, la casa de la familia aristocrática Crawley, cambios que afectarán en mayor o menor medida a todos los habitantes de la mansión. Y es que el heredero de la fortuna familiar ha muerto en el gran transatlántico, por lo que la herencia puede caer en manos de un primo lejano y dejar a la primogénita sin nada. A partir de aquí empiezan los movimientos para intentar solucionar este embrollo. Alrededor de esta historia vemos otras muchas subtramas, historias personales de los personajes, sobre todo de los miembros del servicio.

Si queremos poner un ejemplo de serie coral, aquí tenemos uno, y muy bueno. Señores y sirvientes se reparten el protagonismo casi a partes iguales. La lista de actores y actrices es kilométrica y en ella se mezclan nombres consagrados con otros que comienzan su trayectoria interpretativa. Por destacar algunos, vemos a la siempre magnífica Maggie Smith (doble ganadora del Oscar cuya fama para el gran público viene por interpretar a la profesora McGonagall en la saga Harry Potter), a Hugh Bonneville (Iris), quien encarna al señor de la casa, al mayordomo interpretado por Jim Carter (Shakespeare in love) o la condesa, el papel de Elizabeth McGovern (nominada al Oscar por Ragtime).

En definitiva, una serie con un reparto impecable y una producción de elegante perfección donde el espectador disfrutará sumergiéndose en las vidas de sus personajes. Para los que ya la han saboreado, una buena noticia: habrá, como mínimo, una temporada más.

martes, 11 de enero de 2011

De mujeres y de hombres

A pesar de que los premios y la crítica se han olvidado ya, sigue siendo una de las series con el público más fiel de la parrilla televisiva. Y es que las Mujeres desesperadas siguen dando mucho de qué hablar  gracias a sus temperamentos irascibles y sus reacciones histéricas.

La serie se desarrolla en Wisteria Lane, zona residencial situada en la imaginaria ciudad de Fairview, Eagle State. Trata de las vidas de cuatro amas de casa, a través de sus vidas domésticas a la vez que se revelan varios misterios acerca de sus maridos, amigos y vecinos. El tono y estilo de la serie combina elementos de drama, comedia, misterio, culebrón y sátira. Susan (Teri Hatcher), Lynette (Felicity Huffman), Bree (Marcia Cross) y Gabrielle (Eva Longoria) son el atractivo cuarteto protagonista.

Las desesperadas vecinas de Wisteria Lane
Según los estándares populares, Mujeres desesperadas es una serie únicamente destinada al público femenino, por lo que éstas son las que deben verla. Falso: yo creo que Mujeres desesperadas es una serie, sobre todo, para los hombres ya que es lo más cercano a una pelea en el barro entre féminas que se ha visto por televisión. ¡Cuánta razón tenía aquél cuando dijo que las mujeres hace tiempo que dominarían el mundo si no estuvieran tan preocupadas en odiarse las unas a las otras! Y, mientras, el hombre disfruta viendo cómo se despedazan, se vengan, se humillan mutuamente, se insultan, se envidian, y hasta se matan.

Sí, definitivamente Mujeres desesperadas es el intento de algún productor avispado por levantar el ánimo del desesperado esposo que llega a casa después de un duro día de trabajo y se deleita viendo cómo las mujeres se despellejan entre sí, por lo que él está a salvo. ¿O eso es lo que nos quieren hacer creer?

lunes, 10 de enero de 2011

El regreso de un clásico

Una recuperada Courtney Cox vuelve a la tv
Tras un fin de semana en el que he podido recargar algo mis pilas, hoy vengo a hablar de una de las series revelación de la temporada (al menos para mi). Porque Cougar Town no prometía mucho, a pesar de contar con la inigualable Courtney Cox, alias Monica Geller, como eje sobre el que recae todo el peso de la serie y sobre el que gira la mayor parte del argumento. O puede que esa fuera la razón por la que no tenía muchas esperanzas en la serie, pues no estaba seguro de querer ver a la ex de David Arquette fuera del mítico Central Perk.

Sin embargo, tras temporada y media, Cougar Town se ha ganado un puesto de honor entre las grandes ficciones norteamericanas hasta ser considerada por muchos como el reverso femenino de Entourage. Y es que, aunque no tengan nada que ver, Entourage es una serie de y para hombres, mientras que Cougar Town está interpretado por féminas y para un público femenino.

En la serie, Courtney Cox es Jules Cobb, una mujer recién divorciada y con un hijo, que vuelve a entrar en una escena llena de citas con hombres más jóvenes (lo que se conoce como una "cougar", literalmente puma en español, de ahí el título de la serie) mientras que vive con su hijo de 17 años, y se embarca en un viaje de auto-descubrimiento, rodeada de compañeros divorciados.

Dos elementos son los que me gustaría destacar: en primer lugar, sus guiones, agilísimos, con los diálogos más rápidos de la historia de la televisión y muy divertidos; en segundo lugar, Courtney Cox, encantadora y guapa, la edad la ha mejorado. Sin duda, el regreso más impactante de la temporada, legándonos otro personaje que, sin duda, se convertirá en un clásico.

viernes, 7 de enero de 2011

Demasiado cansado para escribir

Hoy es uno de esos días en los que siento que el rollo se me ha acabado y me considero incapaz de escribir ni una sola línea sobre una serie en concreto. Y me siento así por un motivo principalmente: estoy saturado de series. Me he pasado tanto tiempo mirando la pantalla del ordenador (la tele apenas la utilizo para ver series), que me siento incapaz de ser justo con las series que me quedan por comentar. Precisamente, en la última entrada quizás fui demasiado duro con Community, serie que, si bien me defraudó, no es tan mala como dejé entrever en el citado post. De hecho, recordando los mejores momentos de esta comedia con mis amigos, pasamos casi dos horas muy entretenidas.

En definitiva, como no quiero que me pase lo mismo con la retahíla de series que tengo pensado comentar la semana que viene, me voy a dar el gustazo de relajar hoy mi mente y no ver absolutamente nada, de tal forma que mañana estaré fresco para enfrentarme a: Downton abbey, Sherlock, Cougar town, Daños y perjuicios, Chuck, Ladrón de guante blanco, Luther y un largo etcétera que se verá completado poco a poco.

Posiblemente, cuando acabe de escribir sobre estas series las temporadas ya estarán acabando, con lo que me meteré a comentar los mejores finales (in my opinión, of course). A lo tonto a lo tonto, espero alargar el moco hasta la Semana Santa, tras la cual empiezan las nuevas temporadas de un buen puñado de series (entre ellas la última de Entourage, que yo espero como agua de mayo), lo que me mantendrá ocupado hasta el verano. Y más o menos este es el diario de este viaje. Espero llegar a buen puerto.

miércoles, 5 de enero de 2011

Algo es algo

Leí hace tiempo en un blog muy conocido que Community era una gran serie, a la altura de obras maestras como 30Rock y Modern Family. Como soy un fan del tío que escribe en dicho blog, cuyo gusto comparto casi al cien por cien. Reconozco que el tipo es muy políticamente correcto (critica a Lost, que en mi opinión es inmensa, pero alaba Fringe: patético) y se cree que está en la verdad absoluta, pero cuando alaba una serie lo hace con tanta pasión que te mete el gusanillo dentro…

Pero bueno, basta ya de hacer publicidad a la competencia. El caso es que empecé a ver Community con la ilusión de reírme de una forma inteligente y sin más información que la facilitada en el blog del que hablaba antes. A los treinta segundos de empezar el piloto esbocé mi primera sonrisa cuando la cámara enfocó a un mayorcísimo Chevy Chase, el payaso oficial de los ochenta. Empezamos bien, me dije irónicamente,  sin saber que aquella sonrisa sería la única que asomaría a mis labios en el interminable primer capítulo.

No obstante, decidí darle otra oportunidad y, poco a poco, me fui metiendo en la serie y comencé a congeniar con los protagonistas (aunque nunca tragaré a Chase). Aun así, su excusa argumental me sigue pareciendo bastante floja y sus gags demasiado rebuscados para cualquiera cuyo idioma materno sea distinto del inglés zarrapastroso que hablan los estadounidenses. Sin embargo, quien consiga superar las barreras idiomáticas,  se encontrará con un programa entretenido y divertido por momentos que, si bien no llega a la altura de las dos series citadas al principio, sí es superior a la mayoría de la bazofia producida en España. Algo es algo.

martes, 4 de enero de 2011

¿Moriremos de aburrimiento?

Si hay una serie que adoro y detesto a partes iguales es Bored to death. La adoro porque cuenta con Zach Galifianakis, un actor cuyo apellido parece un galimatías, pero con un sentido del humor accesible a todos los públicos. Pero también me gusta por ese divertido papel que interpreta el incomprendido Ted Danson, además de por el nivel de frikismo que se desvela con cada línea de diálogo.

Sin embargo, mi odio visceral hacia Jason Schwartzman, enésimo integrante de la saga Coppola (y sin duda el peor), acaba con cualquier posibilidad de que mi admiración por Bored to Death se torne incondicional. Máxime si tenemos en cuenta que el niñato con pinta de empollón es el protagonista.

Danson (c) y Galifianakis (d) junto al insoportable Schwartzman (i)
El argumento es sencillo: El protagonista es Jonathan Ames, un escritor que se hace pasar por investigador privado, y que ha extraído todos los conocimientos necesarios para ejercer esta profesión de las novelas policiacas que ha leído. En los momentos en los que el alter ego detectivesco de Ames copa la pantalla, la serie se hace lenta y aburrida. Sin embargo, cuando Ames es simplemente el escritor frustrado y se junta con sus lamentables amigos (Danson y Galifianakis), la serie alcanza cotas de humor surrealista ciertamente altas que harán disfrutar a todos.

¡Ojalá los productores se den cuenta de esto y aniquilen cuanto antes a ese detective de pacotilla! Si no, al final será la audiencia la que termine muerta de aburrimiento.