Todavía no me creo que vayamos a poder ver The Kennedys en España. La saga más famosa de la historia siempre ha tenido un aura de misterio, intriga, pasión, engaños, y traiciones que me han atraído como un vértigo, como esas amistades que sabes que son peligrosas pero a las que no puedes dejar por la fascinación que te provocan. El fomes peccati: la inclinación al mal que nos encandila con su aroma de placer fácil. Así son los Kennedy.
Pero si hay algo que nos atrae más que todo el carisma que desprenden las vidas de los miembros de esta singular familia, es la tragedia que truncó la vida de todos ellos. John fue asesinado por ¿Oswald? mientras saludaba a la gente desde su coche. Desaparecía con él la persona que metió a EE.UU. en la guerra de Vietnam, pero también la cara de la esperanza y la vitalidad del pueblo americano. Por este motivo JFK será recordado por muchos como el presidente con más autoridad del siglo XXI, aunque la mayoría lo recuerde como el destinatario del famoso happy birthday de la también malograda Marilyn. ¡Qué pena!
En segundo lugar murió Robert, Bobby, también asesinado tras un famoso discurso en el Hotel Ambassador. Él era el favorito en todas las encuestas, pero otro loco acabó con uno de los mejores juristas de América. ¡Qué presidente se perdió el mundo por culpa de un miserable! A quien no la haya visto, le recomiendo una película llamada Bobby, donde se plasma a la perfección el vacío de la juventud americana y la desolación de sus adultos. En ese ambiente de personas a cual más perdida aparece Bobby para reunirlas en el Hotel Ambassador y dirigirles unas palabras electrizantes que ayudó a despertar del letargo a sus conciudadanos. Católico practicante, Robert Kennedy será recordado por la firmeza de sus convicciones y la claridad de sus ideas que ayudaron a levantar el país.
Por último, Ted, senador demócrata muerto hace unos años, fue el único cuyo drama fue buscado por él: al volver de una fiesta tuvo un accidente con su coche, que se hundió en un lago. Él consiguió escapar, pero su amante no tuvo la misma suerte. Teddy, temeroso de que aquello organizara un escándalo que acabara con sus aspiraciones políticas, huyó del escenario, dejando a su amante morir. Por ser quien era, nunca pisó una cárcel, aunque el episodio le impidió ser el tercer Kennedy al asalto del la Casa Blanca.
Estos son los tres interesantísimos protagonistas de The Kennedys. ¿Te la vas a perder?

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